| El ruido
es una de molestias que más denuncias
y quejas provocan entre la ciudadanía,
y es causa de preocupación por
sus efectos negativos sobre la salud
física y psíquica de quienes
lo soportan. El desarrollo económico
no ha contribuido a aminorarlo, puesto
que el incremento de la densidad de
la población, la mecanización
de la mayor parte de las actividades
y la utilización creciente de
los vehículos a motor para el
transporte de personas y mercancías
generan una contaminación acústica
que la legislación mundial comienza
a abordar.
La
Organización Mundial de la
Salud (OMS) recomienda valores
inferiores a 55 decibelios en horas
diurnas y 45 durante las nocturnas.
En función de estos parámetros
fijados por la OMS, se puede afirmar
que las principales fuentes de ruido
en la ciudad son el tráfico
y el ocio nocturno.
1. Tráfico
La perturbación acústica
generada por el tráfico
de vehículos se intensifica
en las zonas de entrada y salida de
la ciudad, donde se registran niveles
muy superiores a los recomendados.
La autopista A-8 y la carretera nacional
N-1 son los dos viales con mayores
cotas de ruido, que superan los 70
decibelios.
No obstante, el tráfico urbano
también genera contaminación
acústica que, en este caso,
afecta a todo el municipio. El importante
incremento en el número de
ciclomotores y motocicletas que en
los últimos años circulan
por Donostia-San Sebastián
ha tenido su influencia en este hecho.
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El diseño
adecuado de los desarrollos urbanísticos,
calmado de tráfico motorizado,
aislamiento acústico de
viviendas y la instalación
de paneles acústicos son
las medidas que pueden permitir
reducir la exposición a
niveles de ruido tan altos. |
2. Ocio nocturno
Otro de los focos con mayor responsabilidad
en la generación de contaminación
acústica es el ocio nocturno,
que se intensifica las noches de los
viernes y sábados en la Parte
Vieja y en la zona de la calle San
Bartolomé. En estas dos áreas,
los niveles de ruido alcanzan e incluso
superan los 70 decibelios un sábado
por la noche, debido fundamentalmente
a que la mayor parte de la oferta
hostelera se concentra en estos puntos.
Resulta necesario, por tanto, adoptar
medidas para paliar este problema.
Una de ellas podría encaminarse
a idear fórmulas que permitan
evitar esta saturación y planificar
zonas lo suficientemente alejadas
del núcleo urbano para reducir
las molestias que ocasiona. Por otro
lado, ya se ha puesto en marcha un
Plan General de Inspección
y Comprobación de locales e
instalaciones dedicadas a espectáculos
públicos y actividades recreativas,
con el fin de aminorar los niveles
acústicos.
3. Otras actividades
Si bien el tráfico y el ocio
son las principales fuentes de ruido,
cabe mencionar otras actividades que
generan una contaminación acústica,
aunque no tan notable.
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La industria es una de ellas,
motivada por la creciente creación
de polígonos industriales
y la existencia de actividades
relacionadas con este sector que
comenzaron cuando las normativas
eran poco exigentes en materia
de respeto al medio ambiente.
A pesar de todo, los niveles contaminantes
no son muy elevados, si exceptuamos
los generados por la descarga
de chatarra en el Puerto de Pasajes,
que alcanzan los 80 decibelios.
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Tampoco se debe descartar la contaminación
acústica en las vías
públicas originada por la propia
actividad humana, tales como las obras,
alarmas, sirenas, animales domésticos
u hostelería. Este problema
se vería reducido si los ruidos
se mantienen dentro de los límites
que exigen la convivencia humana y
el respeto a los demás. |
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